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Eleonora Sueña

Eleonora se oculta en el closet como el dia en que fue parida. Oculta sus dolores mil y las marcas en sus manos. Eleonora sueña que el mundo real no existe, que su sueño es sueño y ella lo puede evocar muchas veces.
Eleonora se ata de manos y pies a la cama destendida con correas de cuero que ha conseguido ella misma. Se ata para no salir corriendo cuando los demonios llegan, cuando sus fantasmas despiertan y la aguijonean con recuerdos de otra.
Eleonora jamas se ha podido desprender del todo de la placenta vinosa y humeante de su madre, el nacer a la vida real ha sido simplemente traumático, el resto de la vida le ha tomado a Eleonora recuperarse del impacto inicial, del descenso por un canal vaginal demasiado estrecho, del tronar de sus huesos al caer por esa pendiente sanguinea, de respirar algo que ya no sea esa agua marina en el vientre de su madre.
A Eleonora le ha dolido nacer y le sigue doliendo estar viva. El ambiente frio y el contacto de manos extrañas en su cuerpo aun frágil. De manos salvadoras que para ella solo han sido manos asesinas de su sueño tranquilo. Jamás podra superarlo, aunque ya lo haya intentado.

Ese departamento pequeño es su nuevo utero, alli se pone a salvo del mundo, alli sueña y respira bajo el agua de su tina llena. Eleonora ya no quiere mas baños con manguera, ya no quiere miradas de desprecio, de compasión ni de lástima. A Eleonora el mundo le duele, le duele vaginalmente y en cada poro del cuerpo. Le duele en su rodar extraño de ojos atormentados que siempre tendran que estar despiertos.

Eleonora recuerda el hospital y los enfermeros encima de ella, se soba las marcas de las correas, el hierro con el que le han tatuado el alma de ese dolor que no cesa y la hace diferente. Por eso Eleonora sueña, sueña que el mundo ya no existe y desde su ventana pequeña contempla el cielo, esperando ver el eclipse rosa que marcó su primera infancia.

Eleonora ha aprendido a pintar con los pies, porque sabe que los brazos ya no le funcionan. Un dia supo que si no eran para abrazar, no servian para nada y se los intentó cortar. Fue llevada entonces a la casa de salud y supo que los brazos tambien servian para ser atada, para ser inyectada, para ser golpeada.

Eleonora escribe por la pequeña pantalla que le han regalado hace tiempo, ha cerrado la casa con mil candados y escribe en ella como posesa, ordenando comida por la ventanita de letras de colores, ordenando papel y pinceles por la ventanita luminosa, por la que todo el mundo le escribe y la cree sana.
Eleonora dice dominar todos los idiomas del mundo, por eso se ha cortado la lengua cuando llegó al pequeño departamento/utero, asi ya no tendria que decir cosas que no querian ser oidas, asi no tendria que recibir mas besos que la asquean.

Eleonora se ata a la cama de pies y de manos, cada noche en un ritual parecido. Eleonora teme salir volando- tantas veces le han dicho bruja. Eleonora no quiere saber del mundo real, está a salvo entre sus fotos de peces a blanco y negro colgados en todas las paredes, entre esos cuadros de mares y piscinas.
Eleonora no quiere saber que el mundo es real, porque el mundo allá afuera duele y ella solo quiere vivir soñando. Eternamente soñando.
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