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Cuento Sucio ( parte 13 )

Al salir del edificio, Pilar se sentia devastada. Algo imperdonable no es la humillación en si, sino el que ésta se haga publica. Todo lo que habia logrado sola, eran solo fracasos a los ojos de su padre. Ella era una solterona a los 32 para el, una frigida, alguien que siempre elegia mal .

Llamó al despacho y avisó que no iria a trabajar, pues se sentia indispuesta. Dejaria su auto en el estacionamiento del Juzgado, esa tarde no queria saber nada. Luego caminó en busca de cigarrillos. La cara de Enrick se le paseaba en el recuerdo y no lograba relacionarlo con el despojo humano que mostraban las fotos conseguidas por su padre. Pensar que Enrick habia sido el inicio de toda su decadencia personal y ahora no llegaba sentir odio, ni siquiera lastima por su forma de morir.
Pensó en Eduardo, probablemente era el unico hombre normal en esa ciudad, aun en su silenciosa vida de monje budista. Confiaba ciengamente en que ese hombre jamas le podria ocasionar el daño que le habian causado los otros.
Tomó un taxi y contra su costumbre se sentó en el asiento del copiloto.
-Lléveme lo ma s lejos de aquí- pidio al taxista, mientras se arrepentia de encender el cigarrillo que tenia entre manos.
El hombre acató la rara petición y comenzo a perderse por las calles de la ciudad del caos.
- Mucho frio, no señorita?- pregunto el hombre de rostro joven y barba sin afeitar.
- si, algo...
- Aca en el auto no se siente tanto, pero igual Agosto parece mas frio que de costumbre.
- Hmm- Pilar trato de ser cortez- Trabaja todo el dia en el auto?
- No solo en las tardes, por las mañanas estudio computación. Los tiempos estan difíciles...Yo tengo esposa y dos niños y tengo que sacarme la mugre, pues...
Pilar lo miro sorprendida, ese hombre parecia incluso mas joven que ella y ya tenia familia. Era la primera vez que no le molestaba que un taxista fuera parlanchin.
- Cuanto ganas?- tuteo Pilar .
- Depende...no mucho, a veces llego a 80 soles pero en general es menos...señorita
- Tuteame, al cabo, parece que tenemos la misma edad- dijo Pilar con una sonrisa
- Si? Yo tengo 30...- voltearon por una calle a la izquierda- ¿ a donde mas quiere que la lleve?
- Puedes conducir toda la tarde? Te pago lo que ganarias normalmente, hoy no quiero ir a ninguna parte en especial.
- Te pasa algo?- dijo el taxista con mas confianza al ver que Pilar se hundia en el asiento de copiloto intentando encender nuevamente un cigarrillo.
- Nada, solo sigo soltera- y sonrio sin ganas
- Estar casado no es la gran cosa, digamelo a mi! que embaracé a mi esposa a los 19...
Pilar notó que se sentia atraida por el taxista ncada vez que mencionaba, la palabra esposa o familia.
- Cuál es tu nombre?
- Carlos- le dijo mostrándole el carne de taxista que colgaba del espejo retrovisor y dejaba ver la cara de un púber Carlos de ojos asustados. Y el tuyo?
- Andrea- mintió Pilar sin pensarlo siquiera- Carlos, alguna vez le has sido infiel a tu esposa?- preguntó Pilar acomodándose en el asiento para poder ver su expresión ante la pregunta.
- No...pues no
- No?- Pilar soltó una carcajada- estas diciendo la verdad?
- Pues si, para que voy a mentirle
Pilar se mojó los labios y se acomodó la blusa blanca que mostraba un escote algo provocador. La situación era excitante, no sabia porque le atraia ese hombre, tal vez el saberlo feliz y simple hacian la diferencia, tal vez era sencillamente saberlo casado. Ese anillo en el dedo lo hacia particularmente apetecible.
- Carlos- le dijo, dulcificando la voz- Hoy me siento muy sola...no se...tal vez podria invitarte un trago o un café...para que no te canse tanto el conducir.
- Que? No...yo estoy bien- Se habia puesto nervioso mientras veia los cabellos de Pilar cayendo sobre la blusa que dejaba ver el filo de un brassier de encaje- Tal vez un cafecito- rectifico luego con una sonrisita coqueta.


Mientras tomaban el café, Pilar se mostraba cada vez amable. Le agradaba hablar con extraños, le recordaba sus tiempos de turista buscando gente y hablando de lo que sentia abiertamente con extraños. Buscando abrirse a alguien que sabia no volveria a ver.

- Ya te sientes mejor?- replico el luego de terminado el café.
- Si...solo pensaba- y suspiro hondo- pensaba si te gustaria pasar un poco mas de tiempo a solas.
El tipo se quedo mudo, durante la charla Pilar habia rozado muchas veces su aro de casado y habia ladeado el rostro sonriéndole en actitudes que el juzgaba por demas provocadoras, pero le parecia imposible que alguien tan fina como ella pudiera estar coqueteándole a un perdedor como el.
- No se...tu ...quieres?- pregunto tartamudeando
- Si...desde que subi a tu auto- le dijo mientras estiraba la mano para tocarlo sin recelo.
- Entonces.., vamos- repuso el cada vez mas acalorado en la tarde invernal.


Despues de dar muchas vueltas en que Pilar le acariciaba el cabello como si fuera un osito de peluche nuevo, llegaron al unico Hotel con estacionamiento de la zona.
- Parece que nunca hubieras llevado a una pareja a un hotel- sonrio Pilar
- A parejas si, pero es la primera vez que yo busco uno para mi
Pilar pago la habitación venciendo la negativa de el y le dijo que se adelantara.
Hace mucho no se sentia tan exitada con algo, habia pasado meses vigilando a un Eduardo Glez que por momentos pensaba que era gay o aficionado a los chinos. Pero para Agosto sabia de sobra que el era solo un hombre solitario como ella, un maldito solitario como ella.

En la habitación pequeña Pilar se despojo de la blusa dándole la espalda a Carlos que la habia besado contra la puerta apenas entro alli. Se quedo con falda y brasier mientras el le pedia que se acueste junto a el. Entonces lo beso con fuerza como si fuera la primera vez que besaba a alguien, Lo beso sin pudores, pues sabia que jamas lo volveria a ver, abrazo su cuerpo y lo rodeo entre sus muslos aun enfundados en las pantimedias. No tenia nada que perder, araño su espalda encima de la camisa a cuadros y lo beso con los ojos cerrados.

- Quitame la ropa pidio- con una voz diferente
El lo hizo y vio su imagen desnuda en el espejo de la pared contorneándose bajo el e intentando desabrochar una camisa de pobre calidad.
- No te desvestiras?- dijo Pilar sorprendida
El no contesto y la siguió besando, con ese beso deseperado que tienen los infieles, con ese beso que muerde y acaricia. Con unas manos que empuñaban su carne y la volvían a soltar, que la recorrian entera, con esa pasión desbocada de hacer el amor con un extraño. Ella sabia que el mejor sexo es aquel que no se planea.
- Marcame – susurro Pilar cuando la boca de el llegaba junto a sus pechos- Marcame! – grito luego


Y el la marcó con unos dientes que herian y una barba que raspaba la piel suave que llevaba meses sin ser tocada. Pilar llego al orgasmo varias veces antes que el terminara. Grito mientras el le tapaba la boca, grito y mordio su mano en el momento justo en que las piernas se vuelven tensas y el espacio amarillo, el momento en que un sudor frio recorre la espalda y la boca se seca.

En la cama aun tendida reposaba Pilar, mirando la cara gris del hombre que acababa de hacerla suya.
- te sientes bien? – le dijo
- Si, solo...que es la primera vez que hago esto
Ella lo miro con cierta ternura
- Por eso no te quistaste la ropa?- pregunto
- No fue por eso...solo que tengo una quemadura en el pecho que no queria que vieras.


Pilar se dio cuenta que queria verla, que habia visto cosas feas en esta vida, que hubiera querido besar esa cicatriz en el pecho de aquel desconocido, pero ya habian terminado, todo lo que ocurriera luego era intimar sin causa.

Se levanto y se comenzo a vestir. El la miraba a traves del espejo.
- Siempre usas esa ropa interior- le dijo señalándole las bragas blancas de apenas un par de hilos
- Si, casi siempre. Por que? No te gustan?
- No, claro que me gustan... solo que es la primera vez que las veo
- Que? Nunca habias visto una tanga?
- En fotos y en televisión, pero...es la primera vez que veo una.

Pilar se sentia cada vez mas enternecida por el , sintio que podia enamorarse de ese hombre.
Se termino de abotonar la blusa y se retiro las bragas aun humedas tirandoselas a las manos.
- Toma, te la regalo
- Y yo que voy a hacer con esto?- dijo el sonriendo sorprendido
- Tiralas, haz lo que quieras son tuyas. Es mi agradecimiento por este dia.
- Te espero abajo- replico el hombre algo molesto.

Ella le pidio que la dejara cerca de casa, no queria llamar la atención. pero la curiosidad la mataba.
- Carlos...te gusto?
- Si me gusto- sonrio el- Mi papa siempre decia que hay que tener miedo a las mujeres despechadas...
Pilar rompio a reir sin proponérselo y bajo del auto a mitad de la noche, para caminar hasta la casa.
- Espero que la vida te sonria, Carlos- dijo al despedirse
- A ti tambien “ Andrea “...

Luego partió a toda velocidad rumbo a su casa en algun cono de la ciudad. Saco la tanga humeda de Pilar del bolsillo la acerco a su nariz y luego la coloco dentro del zapatito que colgaba en el espejo retrovisor.
“ ojala me de suerte “ penso mientras se acomodaba el pantalón perfumado por el olor de las piernas de Pilar.

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