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Sonrisas


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Ayer sonreia tanto, que la persona que hablaba conmigo me pregunto ¿ por que lo hacia?. Me quede muda, es cierto, yo tampoco sabía el porque de mi risa que contrastaba con la imagen de lloroncita cortavenas que doy a traves de mis posts diarios.

No habia un motivo específico para sonreir, en todo caso mi vida venia a estar hecha mierda a apenas unos días de la demostración final de que estaría desocupada por un año mas. Me daba perfecta cuenta de que ni un milagro podría ayudarme ésta vez con el examen pendiente. Que si hubiera utilizado el ritmo de estudio de la última semana en los últimos seis meses en vez de estar jugando a hablar francés/ inglés / escribir canciones/ hacer dibujitos a lápiz...probablemente tendría mas probabilidades, pero no. Todo estaba perdido.

Ni siquiera me animaba la idea de un viaje de placer/reencuentro/turismo; en vista que a una feliz desocupada como yo no le darían la ansiada visa para un sueño, ni aunque tenga reservaciones hechas y la ropa comprada, esperando por mi desde hace un año. Lo peor había sido la visita al banco y darme cuenta de los números en rojo y de que mis padres me seguían debiendo $2000, que supongo se habrían cobrado a cambio de educarme estos 26 años de martirio.

Acababa de salir de una migraña maratónica de 24 horas que solo calmó con una inyección alli mismo, donde la espalda pierde su casto nombre y me daba cuenta que el tiempo seguía corriendo en contra. Ya era martes y no tenia una sola esperanza de que las cosas salieran bien esta vez. El viernes estaría viajando de nuevo a la ciudad caos y tendría que quedarme mas días de lo planeado por el absurdo trámite burocrático.

Se había borrado la parte 15 de Cuento sucio y habia tenido que escribirlo nuevamnete y de prisa, publicando algo que no me agradaba, pero que no tenía el valor de borrar.
Me había visto al espejo esa mañana y descubrí que las tortas de chocolate si engordan y que estaba planeando mis vacaciones en torno a una playa con miles de gentes adictas a la liposucción en donde yo enseñaria oronda mi rollo fruto de tantas tardes comiendo doble por la ansiedad de no tener nada que hacer.

¿ por qué carajo sonreía?

Lo peor no podía evitarlo. Comencé a barajar la posibilidad de que me hubieran cambiado la medicación por algunas pepitas felices del género anfeta; pero era imposible pues por casa no había pasado nadie las semanas que estuve fuera.
Parece que cuando todo está hecho mierda, las sonrisas brotan por si solas. Y este era mi caso.
Pero como yo soy de buscarle una razón a todo, incluso a la sinrazón, descubrí que mis sonrisas se debían a dos cosas muy tontas.

1. Habia pasado la tarde oyendo mi música favorita y ésta vez podía contarle a alguien que música era, sin atisbo de vergüenza de lo que pudiera pensar. Generalmente oigo la música que yo denomino " musica para tina"...y es bossa nova, latin jazz, música electrónica y todas esas fusiones que nadie compra en las tiendas. Melodías de afro portugués o a Jorge Drexler entonando " que será , que será " en una atmósfera reggae. A " here comes the sun" en ritmo de sones cubanos o la colección completa de Duncan Dhu para cortarse las venas con estilo.
Al fin le había podido contar eso a alguien de mi edad sin miedo a que pensara que era una de esas tías solitarias y cría gatos que escuchan música antigua.

2. Sonreía porque después de mucho tiempo tenía la satisfacción de resolver un examen y hacerlo bien. De sentir ese vértigo de saber las respuestas correctas y entregar antes que nadie. Desde que salí de la universidad, descubrí que ser médico era una de esas profesiones en donde tus logros jamás son reconocidos en público, mas si tus fracasos, que por mas pequeños que sean son amplificados y te llevan a preguntarte si realmente vale la pena ayudar a gente tan ignorante. Hacía mucho tiempo que no tenía la satisfacción de saber que se y que eso es suficiente para sonreir como una niña.

Hoy es Miércoles, probablemente tampoco haya un puto motivo para sonreir. El celular sigue en espera de que alguien llame para saber si estoy viva, los libros están tirados por todas partes, mi ropa arrugada a punto de ser empacada, la cena servida en la mesa y yo sigo aqui con esa enorme sonrisa de saber que todo está perdido y aun asi no tengo ganas de tirarme para abajo.
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