Ir al contenido principal

Cuento Sucio ( parte 15 )

Pilar no concilió el sueño el resto de la noche. Se levantó tarde y por primera vez no fue a trotar. Llevaba tantos meses fantaseando con Eduardo que ahora que podia hablar con el, su mundo se desconfiguraba como un computador afectado por un virus nuevo. Un virus llamado Eduardo Glez.
La mañana era brumosa con esa humedad que corroe los huesos y hace a la soledad mas palpable que siempre. En la vereda del edificio, Pilar esperaba un taxi; de pronto se sentia cansada y con cientos de años en la espalda, sin oportunidad de nada. El corazón dormia en su envase melancólico usual y el único capaz de devolverla a la vida parecía ser un vecino que probablemente a estas aluras ya habría descubierto que era una tonta mas de esas que lloran por cualquier cosa.

El auto burdeo de Eduardo salió por el portón de madera mecánico en el preciso momento que un taxi se detenia ante Pilar. Eduardo se detuvo y le dijo "sube, yo te llevo" en una petición que sonó a orden. Impecable como siempre Eduardo estaba dentro del auto con el cabello engominado y la barbita candado.

- Gracias- dijo Pilar y se colocó el cinturon de seguridad mientras pensaba que era la segunda vez que iba de copiloto en dos dias.
- Hace demasiado frío hoy- comentó Eduardo dando una ojeada discreta a las piernas desnudas que crecían bajo la falda de Pilar. Ella lo notó y un calorcillo extraño la recorrió entera. Desde hace meses que habia ensayado los mil temas que podria compartir con Eduardo, pero ahora su cabeza estaba vacía y su boca seca.
-Si, algo...Vas al trabajo?- Que tonta! carajo! a dónde mas podría ir a esa hora. Pilar se sentía igual de estúpida que en el colegio, en esos tiempos que ignoraba de todas las ciencias un poco.
Eduardo no contestó y el resto del viaje fue en silencio.
-Tu auto está en el taller?- esta vez era Eduardo tratando de saber.
-No, ayer lo dejé en el trabajo. No tenía ganas de conducir
- No te gusta conducir?
-A veces preferiría que lo hagan por mi- sonrió Pilar
-Entiendo...lo que buscas es un chofer
-No, lo que busco es alguien que lleve el timón - Y volteó para mirarlo a los ojos y asegurarse de que habría entendido.
Eduardo le devolvió la mirada. Ambos estaban dentro del auto estático, respirando ese aire artificial que los ahogaba.
-No es bueno dejar el timón en manos de otro, podrías perderte-reflexionó Eduardo cuando cambiaron nuevamente a luz verde.
-No, si ya estoy perdida-dijo en voz baja Pilar mientras buscaba los cigarrillos en la cartera

Eduardo se quedó callado, el tiempo pasaba lentamente y por un momento se quedó con la mente en blanco olvidando que llevaba a alguien mas en el auto. Esa mujer estaba buscando algo en el mundo pero definitivamente el no era la respuesta.
-Es aquí?
-Sí, gracias por traerme-
Pilar bajó del auto y encendió el cigarrillo que no había podido fumarse desde la tarde anterior. Sintió como se expandían sus pulmones con el humo llegándole por todas partes y se tomó un tiempo afuera antes de terminar de fumarlo. La gente que subía apresurada por las gradas de piedra ignoraba el porqué de su actitud de viciosa feliz. Pilar permanecía estática viendo como el auto de Eduardo se alejaba por la ancha venida y preguntándose a donde iba o si lo volvería a ver.

-Llegas tarde-saludó Guillermo, cuando Eduardo entró a las oficinas del lugar.
El mobiliario moderno daba la apariencia de ser el estudio de alguien importante. Incluso había libros que Guillermo decía " eran infaltables en estas reuniones de clase", esas frases intentaban herir a un Eduardo por demás ignorante de todo lo que no fuera seguir con el pellejo íntegro y ambos hombres lo sabían.

-Almerón envío por fin el video- dijo Eduardo mientras se sentaba en uno de los sillones.
- Y bien?
- El objetivo no es difícil, pero llevará tiempo
-Parece que no estás muy convencido, July...perdón Eduardo- rectificó viendo que no había lugar a bromas cuando Eduardo tría esa cara de muerto en vida.
-Podemos hacerlo, pero no en el tiempo previsto. Corremos el riesgo de hacer las cosas mal
-Debiste pensar en eso, antes de darle vuelta al gringo...- reclamó Guillermo, parándose frente al ventanal enorme y corriendo las persianas. - Ahora hay que aceptar lo que haya.
- Almerón nos envia solo objetivos políticos, demasiado riesgo y poco dinero, asi solo nos vamos endeudando mas con Montes
-No te quejes ahora, Almerón es el único que nos queda dentro de la organización, si el se nos voltea volveremos a los encarguitos chicos
-Esos encarguitos, nos mantenían a flote sin problemas hasta ...
-Hasta que Andrea te metió en la cabeza esas ideas absurdas...
Eduardo se levantó molesto. Andrea era su punto frágil ante el resto y tendría que vivir con el reclamo de Guillermo eternamente sino la lograba encontrar antes que ellos
-Hemos vivido bastante bien, no te quejes- replicó con algo de cinismo Eduardo, jugando con el péndulo cromado que reposaba en el escritorio.
-Si...pero no se me antoja morir tan rápido- dijo Guillermo deteniéndole la mano- Compadre...se que lo de Andrea te afectó mucho, pero no te vas a dejar matar por ella no? Ahora mas que nunca te necesitamos vivo.

Eduardo permaneció callado. Podía sentir el odio de Guillermo cayendo sobre el como un aguacero imparable. Andrea era la culpable de todo lo que había pasado en esos cuatro años entre ellos, de la asociación con Montes, de la división del grupo. Tal vez eran cosas que tenían que ocurrir hace mucho, pero la presencia de Andrea había sido el detonante para todo loq ue vino luego.
Eduardo cogió el sobre de manila con el video y se lo arrojó a las manos.

-Toma, mira por ti mismo- añadió- Ese es nuestro objetivo, demasiada seguridad de por medio.
Guillermo sacó el video y se dispuso a verlo, mientras Eduardo cogía el sobre de manila aun perfumado de Pilar, arrugandolo entre las manos.
-Cálmate Eduardo, imposible conseguir otro objetivo antes del plazo. Tenemos el timón ahora, solo hay que conducir con calma y salimos de ésta ¿ O tienes otro objetivo en mente?- añadió volviéndose hacia el
- Tal vez si...- murmuró con misterio Eduardo mientras se apoyaba en la pared.

Pilar se pasó una luz roja de camino a casa. Conducía como alucinada, eran casi las 8 de la noche, la hora de su habitual charla muda con Eduardo y el trabajo retrasado habia hecho que se quedara mas de lo debido en la fiscalia. Al llegar no quiso ni siquiera bañarse. Esperó en la terraza a que el se apareciera con su cigarrillo habitual y poder verlo aunque sea a traves de las plantas artificiales. Cuando dieron las 10 :30 de la noche y tras repetidas salidas a la terraza sin lograr ver a Eduardo por ningun lado, Pilar cayó en la cuenta de que la frase de su vecino la noche anterior solo habia sido malinterpretada por ella. Que el pedido de canción, era solo otro juego de palabras que los hombres utilizan sin simbolismos de por medio.
Carajo! siempre terminaba interpretando mal todo!- se maldijo Pilar.

Abrió una botella de vino nueva y con algo de dolor por la dignidad herida, se quitó lentamente la ropa y entró en la tina tibia. Necesitaba sacarse a ese hombre de la cabeza, la estaba volviendo loca. En 24 horas había ocurrido lo que en seis meses alli no había pasado, demasiados eventos. Demasiadas palabras de Eduardo dando vueltas por su mente. Hacía mucho tiempo que Pilar no tenía contacto con un hombre de su mismo ambiente o nivel social y no tenía idea de que hacer o decir. Cada palabra dicha la sentía boba e insuficiente, definitivamente era mas facil cuando iba a otro país y le decía directamente a un hombre su necesidad de sexo y este la complacía sin preambulos. Pero ahora era diferente, ya no era solo sexo lo que quería de Eduardo, eran cosas menos físicas y esas cosas tomaban tiempo, un tiempo que para Pilar pasaba demasiado lento.
Maldito cabrón!- se dijo para si, antes de quedarse dormida en la tina perfumada.

El timbre la despertó casi una hora mas tarde y Pilar cayó en la cuenta que se había bebido media botella de vino ella sola y que el agua de la tina ya estaba fría. Con los dedos arrugados por la humedad, Pilar cogió la bata de baño y caminó entre tumbos a la puerta. Se sentía ebria y feliz, ¿ quien podia pensar en ese asexuado de Eduardo Glez si tenia a Joao Gilberto cantando a sus oidos "desafinado" en versión acústica?
Wow, el vino era lo mejor que se habia inventado- pensaba Pilar mientras se acercaba a la puerta cantando con su mal portugués aquella canción que tantas veces antes la habia hecho sentir bien
...Meu comportamento de anti-musical/Eu mesmo mentindo devo argumentar/Que isto é bossa-nova, isto é muito natural/O que você não sabe nem sequer pressente/É que os desafinados também têm um coração...
Estaba ebria, con la bata a medio cerrar y decidida a mandar el amor al carajo, por haberle jodido la vida tantas veces antes. Pero nada, ni aun los vapores del vino la prepararian para aquella visión espectral ante sus ojos.

En su puerta y mas ojeroso y mudo que siempre estaba Eduardo Glez.
5 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Olor a hembra

Hoy recordé a qué huele una mujer...Me refiero a una mujer normal...sin perfume, sin artefactos, sin nada. Que perturbador. Millones de recuerdos vinieron a mi, allí desnuda bajo la frazada tibia, la sábana enrrollada en los pies, inmóvil con las manos en el vientre, esperando como un capullo. Como alguien muerto.

¿De dónde sale ese olor? Me pregunté. ¿Emana de su cuerpo, su pecho, su piel? ¿No lo calman el jabón, el perfume ni las cremas? ¿Puede ser tan imperceptible como intenso? Algo a lo que te acercas y te marea, te tumba de la impresión de no ser ningún olor conocido.

Trato a diario de cubrir mi olor, me avergüenza, pues me identifica. No creo que hieda, es más alguno que otro hombre ha comentado que mi olor natural es rico..delicioso según el más poético. Un olor que aguarda aquí cerca del cuello, en la nuca, por los hombros. Un aroma de mujer que me va cubriendo como un disfraz invisible, mientras aguardo al acecho. Un perfume tuyo, exquisito- dicen con ensayada destreza.

Yo ento…