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retazos de mi patetica existencia

Me comió como una pastilla de menta. Cada uno de mis sabores se quedaron tatuados en sus papilas, y me deje tragar, como si fuera algo descartable, aunque el dijera que mi sabor quedaria en su paladar por el resto de la vida.

Yo de puntitas frente a el, trataba de grabar en mi pupila sus matices distintos, su iris grisaceo. Yo y mi cojuda inocencia de creer que el amor renace en una mirada y te da alas y te hace libre.

Me engulló y se quedó dormido en la cama enorme del hotel 5 estrellas y yo con el insomnio congenito, con esas mil sombras en mi mente, poblandolo todo de sueños. Esas luchas continuas por ser y no ser, que me persiguen siempre. Me quede esperando a que despertara y volviera a quererme aunque dijera el nombre de otra, aunque me hiciera el amor como a una cualquiera o como a una niña de mirada inocente, no importaba. Yo simplemente lo amaba.

Yo me quede esperando con el cuerpo crudo y el alma vacia.

Pense que despertaria ¡tonta de mi! Los hombres que no te aman jamas despiertan.

En el jardin interior de la habitacion, me senti mas inutil que ese cactus verdoso, me sente en la orilla del escritorio y lo vi dormir, como si no hubiera nadie en la habitacion. Los ventanales enormes, las luces de Lima iluminandolo todo. Y yo sin prender las luces en la habitacion de luto, caminando de puntillas para no despertar su sueño.

El alma caminaba enamorada, esperando a que despierte, por eso no me vesti a pesar del frio y del huracan del aire acondicionado, porque queria que al despertar me encontrara asi, desnuda y lista para el, velando su sueño de centauro, dispuesta a amarlo de nuevo.

Pero no despertaba.

Y camine por la habitacion buscando el libro nuevo y me meti en el baño e igual que en mi adolescencia, me sente en el water tapado, para leer a gusto, pero las baldosas estaban heladas y despues de 30 hojas, yo senti que me congelaba. Era octubre y Miraflores se helaba de esa brisa salobre que corroe corazones.

Sali del baño y el seguia durmiendo. Me coloque el sueter color aceituna y aun sin bragas me sente en el sillon de la esquina, donde algunas horas antes habiamos hecho el amor a gritos. Encendi la lampara delgada y segui leyendo. Era GGM en mis manos, en su prosa perfecta, envolviendome para siempre.

La madrugada llegaba y yo sin dormir y el soñando con sus hijos, con su jefa, con su maldito trabajo. Tal vez incluso con su hermosa ex mujer.

Era casi de dia y yo busque abrigo en sus brazos, pero el me rechazo en esa inconsciencia del que no desea ya nada y yo me quede asi, a la otra orilla de la cama, sintiendo el rechazo de quien ya no te ama, sujetando mis rodillas con ambos brazos, con la chompa color aceituna que no me cubria el trasero, con el cabello revuelto.

Vi llegar la mañana y sali sin bañarme a la calle, a buscar un telefono. A llamar a mi jefe, a decirle que no podia ir ese lunes, a inventar una excusa, a desgranarme en disculpas...pero segui caminando por esa calle vacia a las 7 de la mañana y deje pasar tres telefonos, cuadras inmensas de caminata autoinflingida en ese distrito de autos caros, intentando no sentir lastima por mi misma, intentando fingir ante todos que seguia siendo feliz.

Al volver a la cama lo halle despierto, yo tenia las manos heladas y el pelo revuelto. Mis ojos hinchados de la noche en vela intentaron decirle que habia esperado su amor durante la noche,
que habia acariciado su cabello mientras dormia, que habia besado su espalda mientras el me rechazaba en sueños. Intente decirle que sabia que ya no me queria. Que no me importaba, que yo lo seguiria intentando. Ilusa de mi, siempre pensando que mi amor puede cambiar el curso de un destino.

¿ Por que no llamaste de aqui mismo?- me dijo.

"Necesitaba caminar "- susurre. Queriendo que entendiera.

El se metio a la ducha de perillas doradas y yo me quede en la cama, intentando no llorar,

porque el amor es asi, el que quiere menos se da una ducha tibia y el que ama se queda hecho mierda en la cama, esperando que entiendan sus silencios y que el sueño llegue aunque ya sea de mañana.
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