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Mi cuento Sucio ( parte 1)

El Edificio de Las nazarenas era uno de los pocos de la zona, que habitado por no mas de 10 personas en una esquina de Lima aun conservaba un aire de tranquilidad y silencio. La mayoria gente sin hijos y parejas jovenes, pero tambien uno que otro soltero como Pilar Rondon, la fiscal de turno. Tenia 32 años, dinero y una buena educacion. Nadie comprendia como una mujer asi pudiera seguir sin novio, si es que algun dia habia tenido uno.

Pilar, vivia sola y escuchaba musica de la ola ochentera española, cocinaba pasta dos veces por semana y hacia el amor con amigos ocasionales. En su departamento a prueba de sonidos con vidrios puestos en tres hileras para apartar el ruido de la capital ella caminaba desnuda por la casa, con los papeles en la mano, imaginando que alguien podia espeiarla y enamorarse de su cuerpo joven, de sus pies graciosos, de su cabello ensortijado y de su mirada tras los anteojos cuando revisaba los papeles de la corte. Imaginaba que alguien repentinamente se podia sentir atraido por ella, cuando caminaba sin zapatos por el piso de parket o cuando cantaba en la cocina.

Ya llevaba 4 años intentandolo todo para no seguir sola, delineacion de ojos permanente, masajes una vez por semana, trotar, asistir a cursos de fotografia y pintura, salir los sabados por la noche. pero nada resultaba, siempre hallaba parejas que duraban solo una nopche o dos, algo en ella los espantaba. Trataba de creer que los hombres eran unos miedosos que no se arriesgaban a querer a una mujer de exito en este pais de mediocres, pero la mayoria de veces se daba cuenta que la razon de la falta de cariño no era su "exito" mal llamado asi, por poseer un auto y casa propia antes de casarse, sino por ese habito que tenia ella de apartar a la gente que amaba, con sus crisis histericas, con sus llantos matutinas, con lo repentino que pecaba al decir te amo.

Cuando su hermana o sus amigas la veian, no podian evitar sorprenderse que siguiera viviendo sola con esa figura y con esa cuenta en el banco. Ella tampoco. Ya habia superado los traumas de la infancia y habia aprendido a combinar los colores y texturas en la ropa, a comprar zapatos italianos a hablar dos idiomas y a distinguir entre un vino seco de un vulgar vino de mesa. En esos cuatro años habia tratado de cultivarse en todo lo que podia atraer a un hombre, incluso en deportes detestables como el futbol. Sabia de autos, de primeros auxilios y de taichi. Pero aun seguia sola....completamente sola.

Se enamoraba tan repentinamente como odiaba, como juraba " nunca mas". Los primeros años de soledad penso que lo unico que necesitaba de un hombre era que le dijera que era bonita, que reconociera que era inteligente y la llevara de viaje por el mundo. El segundo año, penso que no era importante ser o no bonita, lo que le importaba era buen sexo, aun si el tipo ignoraba que era primera en la clase de leyes de la universidad, que ya tenia dos maestrias y que traducia textos en latin. El tercer año se dio cuenta, que el sexo era demasiado deprimente, que jams se acostumbraria a no volver a ver a sus ocasionales amantes, que siempre una parte de ella pensaria que la volverian a llamar o a buscar, se compro un vibrador importado modelo africano y dedejo de pensar en el sexo, ahora queria amor. Pero el amor era dificil de alcanzar, asi que despues de un año de intentar todas las formas de enamorar a alguien, penso que lo unico que en verdad queria era compañia y no de un gato ni de un canario. Necesitaba la compañia de un hombre.

Deseaba a alguien que le lavara el pelo con esencia de limon, que durmiera con ella aunque sea roncando como un oso, que viera peliculas sentados en el sillon y que se comiera la mitad de la cena o los restos de helado que sobraban en su fridge. No le importba si el tipo la amaba o no, solo queria amarlo y sentir que no estaba tan sola, que no se iba a morir asi. Porque a veces sentia que podia morirse en cualquier momento, despues de horas ante el computador, le dolia la cabeza, la cintura, las piernas, tenia ganas de vomitar y mil sintomas que ya no calmaban los analgesicos. Tomaba una pastilla para cada molestia, pero no eran suficientes, necesitaba una pastilla para el alma, para su maldita soledad.

Habia decidido conseguir un hombre ese año. No importaba la edad, su dinero, su inteligencia. Si la amaba o no. Ella secuestraria a alguien si fuera necesario. Porque sabia que el siguiente año, la solucion seria buscar una mujer...las mujeres eran una buena compañia y eran sensibles, inteligentes y divertidas. Pero se miraba al espejo, sus senos aun erguidos, su cintura, su pubis depilado, sus muslos aun bonitos. Semiraba al espejo y se veia bella, bella para un hombre...tenia que seguir intentandolo.

Una mañana de Junio, alguien se mudo al edificio, su nombre Eduardo Glez, 30 años, soltero e irresistiblemente hermoso. Ella sintio su corazon latir como una mariposa gigante dentro del pecho y se dio cuenta que se habia enamorado. Esa noche decidio tenerlo, conseguirlo para si, vivo o muerto.


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