El inicio

Eduardo Glez, era su nombre y habia tocado innumerablemente las puertas de su vida onirica pidiendo ser protagonista de algunas de sus descabelladas historias. Ella ya habia escrito algunos cuentos, donde el Sr. Glez era protagonista, pero las terminaba quemando. A Eduardo Glez no le agradaba que en las historias solo fuera el co protagonista, ansiaba ser el personaje estelar.

A menudo la interumpia por las noches gritando que deseaba una historia propia. Ella trataba de callarlo, pero el era tenaz y ahi estaba cada noche de lluvia pidiendo una historia propia. El con sus ojos color de avellana y el contorno de cejas quemadas, su barba candado y sus pocas palabras.

¿ que quieres que escriba sobre ti?- le pregunto ella un dia.

"Escribe que yo te amo"- le dijo el.

Ella solto una risita infantil...¿eso es lo que querias? Pense que deseabas un cuento sobre ti.
-"Y aun lo quiero, pero deseo que en ese cuento todos sepan que te amo"
- Esta loco Sr. Glez, los personajes no se pueden enamorar de quien los inventa, pensaran que estoy loca.

" escribe que yo te amo y la gente entendera"

Era marzo y ella se desperto a las dos de la mañana con las palabras de su personaje sonando en su oido, tomo el computador portatil y poniendoselo entre las piernas, intento escribir. Y comenzo a pensar que clase de persona debia inventar para que la gente creyera que el protagonista podia enamorarse de un ser tan vacio como ella.

"Probablemente otro ser vacio"- susurro el.

Ella sonrio pensando en como ese hombre estaba logrando su objetivo con ella. habia logrado que se levante de la cama para escribir sobre el.

Eduardo Glez, tenia las manos suaves y palidas como de muñeca- empezó- y el cabello lucia despeinado a pesar de la gomina que usaba por la mañanas, su traje siempre negro era impecable y su barba candado ya lucia algunas canas rubias...

Ella paro de escribir, en realidad no sabia nada de este hombre pero el le decia que la amaba ¿ que tipo de historia debia escribir para explicar tal sentimiento? Dejo el computador al lado, apago la luz de la lampara y se tendio en la cama con el brazo derecho sobre su cabeza.

Eduardo Glez- murmuro...y lentamente se empezó a masturbar.
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