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El bosque de los manzanos

Yo caminaba por bosques de manzanos, por verde pasto que mojaba mis plantas desnudas.
Yo caminaba en un Octubre ajeno,queriendo recobrar la tonta inocencia de los años previos.
Caminaba oliendo a manzanas y pasto fresco y deseaba con fervor ser la misma de siempre.
¿ En que punto del tiempo mi vida dio un vuelco tan repentino?

Dicen que despues de cada lluvia, sala un arco iris, que despues de cada invierno hay una primavera. Lo que olvidan decir es que jamas vuelve la misma primavera y el nuevo arco iris siempre nos es desconocido.

Son nuevos verdores, nuevas flores, nuevos brotes en una tierra inmutable y herida.
Yo deseaba con ansia volver a ser yo misma y ver las cosas con el mismo cristal rosado de mis primeros años.
Yo queria volver a ser niña y mirar con ojos enormes las alas de los otros.
Queria tomar helados y comprar chocolates, salir a la playa, correr por el campo.
Pero jamas volvi a ser yo.
Maldije el invierno que hizo secar mis hojas, que hizo marchitar toda esperanza.
Y cuando llego la primavera, llore encima de los petalos de mi corazon desojado, el que me hubiera vuelto un brote extraño, una planta salvaje, abrazando un muro frio e intentando trepar hacia arriba, pero hacia ninguna parte.

Yo caminaba entre un bosque de manzanos y me quite los zapatos, como si hubiera vivido toda mi vida fuera, como si fuera la primera vez que sentia el pasto, el olor de las flores y las mariposas en el viento.
Yo ya no era la misma, quise fingir que lo era, que podia admirarme igual que antes, pero la que lloro en ese huerto inmenso no era la niña que se habia ido, sino la mujer que regresaba.
La mujer que ya no queria serlo. La carne que queria ser espiritu. Los brazos que querian ser alas.

Era Octubre en mitad de la nada. Caminando por un bosque de manzanos, buscandome a mi misma, sin poder aceptar que la lluvia llega siempre con un arco iris nuevo y aunque intentemos cerrar los ojos, tenemos que aceptar que aunque diferente sigue siendo hermoso.
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