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Cuento Sucio (7)

Las mañanas del mes de Julio eran frias y Pilar odiaba tener que levantarse temprano con esa bruma que anunciaba por la ventana otro dia de soledad. Pero desde la llegada de Eduardo al edificio estaba intentando levantarse mas temprano para ir a trotar y poder cruzarse con el cuando saliera de casa, pero nunca podia hacerlo, cuando ella llegaba con el poleron sudado, el ya estaba saliendo con el auto burdeos y los vidrios altos, impidiendo algun contacto visual.

Con el unico que se cruzaba era con ese gnomo, amigo de Eduardo en las escaleras de la casa. Incluso el sinverguenza intentaba saludarla, pero ella lo miraba con asco, como acostumbraba mirar a todas las personas indignas de cruzar palabras con ella. Se notaba que ese hombre era el mas formal de todas las parejas ocasionales que Eduardo recibia en su casa. En un mes, ya habia venido unas cinco veces, siempre vestido de verde oscuro, como si fuera un verdadero gnomo irlandes y con esas pecas en la cara y el cabello color trigo. Pilar sentia que ese tipo era su rival mas cercano. Que ironico que cuando al fin se sentia una mujer de exito, tuviera que pelearse el amor de un hombre con otro hombre.

Hasta la fecha Eduardo no se molestaba en saludarla, apenas si abria la puerta para recibir la comida oriental a las 8 de la noche o lo veia fumando en la terraza por las tardes. Eso le agradaba, sabia que un hombre con vicios, no podia ser del todo malo y despues de creer que Eduardo Glez levitaba en su apartamento, el hecho de enterarse que era un ser humano que fumaba, la hizo elevarse hasta el techo de la alegria por saberlo real.

A Pilar el olor a cigarrillos siempre le hacia evocar buenos recuerdos. Adoraba acercarse a la camisa de un hombre y sentir el humo de tabaco filtrandose por las fibras de la tela perfumada de su camisa. Le encantaba entrar al baño cuando vivia en Cremona y saber que aunque su amante de turno no estaba, en el baño se quedaba impreganado ese olor a tabaco y perfume de hombre. Ella dejo de fumar, cuando la voz logro engrosarcele lo suficiente para que en las oficinas publicas la dejaran de tratar como la hijita menor del Juez Rondon y la vieran al fin como una mujer adulta.


Lima habia venido a representar para ella un ciudad limbo en donde tenia que olvidar el infierno de la infancia y esperar algun cielo prometido. Pero Lima en invierno, siempre es tan triste!

Las mañanas de Julio siempre son mas heladas que de costumbre y el ambiente se vuelve una extraña nebulosa en que los seres terrenales tienen que navegar en el smog de la vidad diaria para llegar a sus trabajos, o al menos asi se sentia Eduardo cada vez que tenia que salir a la odiosa oficina.

Odiaba los vidrios empañados de su habitacion, el tacto de la ropa humeda al ponersela por la mañana, el cielo gris por las ventanas y tener que bañarse tan temprano. Lo unico que hacia su vida un poco menos desagradable, era salir en el auto con la calefaccion encendida y ver a la loca de Pilar llegar trotando de quien sabe donde, toda mojada en sudor y con los cabellos sobre la cara.
Entonces veia sus mejillas rubicundas y sus ojos brillantes y por unica vez en 24 horas sentia que ella tambien era un ser humano y no solo una histerica que ponia inciensos cuando el llegaba.
En ese momento sentia que habia alguien con las manos mas frias que el y ese alguien tenia que levantarse una hora antes para ir a trotar por el barrio, en el mismo edificio podia sentir que alguien era mas desgraciado que el por esa soledad que da el dinero y la llegada de la adultez.

Eduardo seguia preguntandose, porque alguien como Pilar Rondon era tan histerica. El mismo conserje comentaba que la señorita Pilar era demasiado estricta en sus horarios y comidas. Que nadie la habia venido a visitar en 4 años y que viajaba cada año, al parecer al extranjero.

Eduardo se sentia intrigado. Habia averiguado que Pilar era hija del Juez Rondon pero que no se hablaba con su padre desde hace un buen tiempo, o al menos no pasaban de un frio saludo en las reuniones publicas en que ambos tenian que ocupar el mismo espacio. De personalidad algo egocentrica, Pilar era la tipica niña engreida criada entre encajes y flores, que ahora de adulta insistia en que el mundo siga segun sus caprichos.

El conserje le habia dicho que solo una vez la habia visto sonreir y fue el dia que llego a ese departamento hacia ya 4 años y le dijo que era un departamento para ella y su esposo. Obviamente ningun esposo se presento jamas alli a hacerse cargo de la pieza y el conserje pudo observar como la cara de la Srta. Rondon se volvia amargada y de ojos tristes.


Pero Eduardo no tenia mucho tiempo para escarbar en los asuntos de su vecina. Eduardo tenia aun muchas cosas que hacer, no dejar cabos sueltos en Lima. Cerrar las cuentas corrientes y escapara cuanto antes, no de la ley como todos pensaban, sino de su propio circulo de amigos que no lo eran. Tenia que salir de ese pais del diablo cuanto antes e ir tras de Andrea, antes que ella fugara a otro pais. Sabia que la encontraria en Cataluña, pero tal vez no. Andrea siempre habia sido demasiado escurridiza de el, tal vez porque le temia, temia a ese amor desmesurado o a la forma en que Eduardo conseguia el dinero, para pagarle sus gustos de neo rica.

Tal vez en eso Pilar los superaba de largo a Andrea y a el, se notaba de lejos que la Pilar Rondon tenia clase, se notaba en su caminar derecho, en su menton alto y en las ropas finas que vestia, pero mas que todo eso Eduardo notaba que Pilar tenia clase en esa mirada de desprecio a los otros. La veia y sentia que todo el odio de los años puberales en que habia mordido el polvo de saberse pobre en un pais de mierda, de saberse un tipo sin apellidos paternos, ni maternos, ni alguna familia de la que hablar en medio de una sociedad como esa, lo habia hecho convertirse en el hombre que era ahora, un hombre inventado, que algunos creian loco y otros asesino, pero que sobre todas las cosas solo era un fantasma de si mismo, vengando a los demonios de su infancia y sobornado a la felicidad con un poco del dinero que habia logrado el amor de Andrea y tambien su escape de el.
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