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Cuento sucio ( parte 2)

El dia que Pilar conocio al Sr. Glez era un dia de junio en que la niebla habitual de los inviernos limeños hacia imposible todo intento de salir a la superficie, ella acostumbrada a trabajar en su computador personal, tecleaba afanosamente, mientras intentaba conservar el contacto visual via web cam con un tipo de Toronto. En esos años de soledad la habilidad con los idiomas le habian permitido acercarse a hombres de muchas latitudes y soñar con ellos a distancia, imaginandose aventuras en yates, en lagos e islas paradisiacas. Alguna que otra vez ella habia tomado el riesgo de ir hacia ellos o alguno que otro tipo cruzaba el mundo por ella. La ofrecian irse a Tokyo, Bangalor o Cremona, pero ella se negaba siempre, porque asumia que aun era demasiado temprano para entregar la vida a alguien que la amaba por la mitad, a un hombre que la idealizaba via cibernetica o a un tipo que simplemente le ofrecia ser su tercera esposa en menos de 8 años.

Ella, Pilar, buscaba amor...aun seguia creyendo en los cuentos de hadas y en las ceremonias de traje blanco aunque ese color ya no le vinivera a tono hace mucho tiempo. En esos 4 años habia logrado visas para cualquiere lugar del mundo, pero jams se quedaba lo suficiente, siempre viajaba de turista y se hospedaba en hoteles lujosos o en casuchas en los alpes italianos. Cada madrugada despues del amor despertaba soñando que esa seria su casa el resto de la vida y que el hombre que dormia a su lado seria su futuro marido...soñaba con hijos y pedalear bicicleta de oriente a occidente o peinar a una hija que se llamaria como ella y que probablemente sonreiria mas.

Cada vez soñaba mas y vivia menos y la vida continuaba asi a traves de una pantalla con amigos y amantes a distancia y sesiones de porno chat que ya se sabia de memoria.
A veces ni necesitaba hablar con ellos o ellas solo se desvestia y veia directo al lente de la camara tratando de parecer salvaje, fiera, exotica o lo que quiera pensaran de ella.
Pero esa mirada era tan triste que finalmente preferia enfocarse solo los senos y el vientre desnudo.

En esas estaba cuando el ruido de la puerta principal la desperto de sus ensoñaciones, hacia mucho que el canadiense ya no estaba en linea y ella seguia en la misma pagina de la traduccion.

Se acerco al ventanal cubierto por la cortina blanca y desde el segundo piso lo vio bajarse del auto color burdeo y hablar con el conserje. Era Eduardo, alto como un gigante y con la barba candado. El pelo recortado y la corbata gris plateado sobre la camisa negra y un pantalon del mismo tono. Lo vio y sintio un estremecimiento raro, como si no fuera esa la primera vez.

Recordo entonces aquel sueño repetido en la playa con el hombre vestido de negro al que jamas podia llegar a salvar; era un sueño mortificante porque siempre lo veia acercarse a la orilla vestido y sabia que jamas lo volveria a ver, pero no se atrevia a correr en su busqueda, ni a salvarlo, dejaba que se ahogara ante sus ojos y ella se quedaba en la playa completamente sola, sabiendo quer no habia nadie mas en el mundo.
Esta vez no volveria a pasar. Sabia que era el, que habia vuelto de su pesadilla para que lo rescatara del mar y las aguas.

Ella vio a Eduardo Glez y supo que estaba no dejaria que muriera ahogado, esta vez ella iria hacia el. Quiso dar un paso a la puerta para cruzarse con el y saber si el era el nuevo inquilino de al lado, se arreglo el cabello, se puso los zapatos que estaban tirados en la alfombra y de pronto se dio cuenta que tenia todo el jean mojado...Joder! no se habia dado cuenta que el agua se le habia caido...pero era solo una mancha sobre el pubis, metio la mano bajo los pantalones, penso que se habia orinado, pero el fluido era transparente y mucinoso hasta los muslos.
No podia creerlo, estaba excitada con solo saber que Eduardo existia, que por fin existia!
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