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El No amor ( Acto final)

El primer dia de la semqana ella desperto renovada y decidida. Queria verlo, de nuevo y no habia puentes tendidos hacia el, tendria que construirlos todos, igual que siempre. Se sentia emocionada y nerviosa. Salio de la universidad corriendo sobre los zapatos de tacon y espero encontrarlo.

Recien ahora se daba cuenta que hacer el amor no era el mero acto de penetrar dentro de alguien o gemir con placer, hacer el amor para ella era contar los lunares y hacer constelaciones con ellos como estrellas desparramadas en un firmamento de epidermis. Era ver las lineas de las manos, era ver directo a los ojos sin cerrarlos, en el mejor orgasmo. Durante meses ella se habia dejado llevar, esta vez debia ser ella quien llevara. No importaba si lo hacian o no, en esa tina de baño, ella le haria el amor como sabia hacerlo: Sin tocarse siquiera.

Estaba de nuevo frente al trampolin, habia subido a regañadientes cada escalon y ahora finalmente estaba en la cima. Se habia negado a hacer esos saltos mortales, porque conocia lo que era arrojarse en una piscina vacia y el dolor despues de hacerlo.

Parada alli con la carne tremula y los dedos crispados, sintio ese viento frio que anuncia que uno esta solo siempre que va a hacer algo importante. El escenario silente, las luces apagadas, el vacio rugiendo bajo sus pies, e invitandola a caer de nuevo. A lanzarse de nuevo.

Ella- La Necia, suspiro hondo y dio el salto. Serian 5 mortales antes de caer al agua, el primero era una propuesta, el segundo, el tercero y el cuarto buscaban ser honestos con medidas racionales, el quinto mortal era decirle la verdad: Quiero volver a verte.

Siempre que uno se lanza a ese tipo de piscinas en que existe la posibilidad de que la otra persona haya olvidado llenar de agua el recipiente. Existe ese riesgo que hace inmenso el miedo a la caida, pero tambien existe algo magico que se llama fe y en ese momento ella la habia recuperado, fe en si misma y sus dotes de arte en el aire, incluso en la caida.

Para el ultimo mortal, se encendieron todas las luces y ella se dio cuenta que como siempre la piscina estaba medio vacia, el golpe seria atroz. Ella ya no podia detenerse, con ese poder que da la Negacion, ella insistio hasta que el tipo del viernes se canso y termino desaguando toda la piscina.

Su cuerpo cayo en el poco liquido que aun habia en el lugar. Se escucho el tronar de huesos, el razgado de la piel, su cara y su boca destrozandose contra el concreto, eran dolores conocidos, a los que ella jamas se acostumbraria del todo.
La unica ventaja de que te hieran en esas piscinas medio vacias es poder llorar bajo el agua, sin que nadie lo note, es poder gritar y que nadie lo escuche. Pero esta vez ella no haria tanto escandalo, prefirio callar y dejar que el dolor se intensifique hasta matarla.

- Estaba toda rota y destruida. "Que bueno que el alma no sangra- penso- sino hubiera parecido un pulpo derramando su tinta en este remedo de mar oceano"

El resto del dia se dedico a aceptar las cosas, pero al llegar la noche supo que jamas podria dormir, si no le decia todas sus verdades al imbecil con el que se habia ilusionado esta vez. No podria dormir si no le decia al digno ejemplar de estupidez masculina que se habia topado en su camino, todo lo que tenia dentro.

Cuando el tipo cogio el telefono, ella solo tenia para decirle verdades sin limaduras...

- Te quiero- le dijo y esa frase sono torpe como cada vez que es pronunciada en voz alta. Dicen que hay mas poesia cuando la escribes, cuando haces un poema de ello, probablemente si. Pero la voz le da el valor que el papel no puede.

Al colgar el telefono, ella se lleno de ese aire nocturno y supo que al fin lograria dormir de nuevo.

La madrugada del quinto dia en la ciudad del caos, ella desperto a todos con su grito de auxilio. Se estaba incendiando, la piel caliente, los ojos derritiendose, la boca hecha flama. Le acercaron todos los liquidos y la bañaron en todas las aguas. La fiebre continuaba. Era una combustion espontanea. Asi fue toda la madrugada, cuando el sol entro por la ventana, ella estaba alli con lagrimas secas de papel quemado y el corazon hecho ceniza.

Algunos dicen que si no sucede en el minuto X, no sucedera jamas. Otros confian en el poder del destino, en la predestinacion, en lo ya escrito. Ella sigue creyendo que cada minuto es una oportunidad perdida, una oportunidad de cambiar el rumbo en las historias. Un minuto que aguarda ser tomado.

Brindo por los soñadores y los que se queman en vida, para volver a volar.

FIN
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