Ir al contenido principal

Cuento sucio (3)

Los hombres tienen edades para volverse apetecibles, generalmente eso ocurre a partir de los 35, cuando externamente tienen una expresion segura y se vuelven mas apasionados, porque la soledad o las desilusiones vividas los hacen susceptibles a buscar mujeres con quien intentarlo de nuevo. Antes de esa edad los hombres son aun inseguros de si mismos, externa e internamente y esperan a que las mujeres den 9 de las 10 señales que demuestren que son correspondidos para atreverse a dar el gran paso.

Pilar habia analizado esa situacion varias veces en su cabeza; habia visto varias parejas de amigos que se separaban o tenian su crisis cuando los hombres andaban por los 35 y la mujer al promediar esa edad se volvia algo fofa y desilusionada, se volvia mamá y se olvidadaba de ser esposa. A menudo Pilar veia a los maridos de sus amigas mirandola raro o siendo mas amables de lo normal cuando la encontraban sola por la calle. Cada hombre que siente que a la vuelta de la esquina estan los cuarenta esta con esa mirada y esa expresion en la cara que te pide hacerlo soñar de nuevo, porque es ya maduro para hacerte sentir protegida como una niñita y aun joven para poder hacerte vibrar como una mujer.

Ella estaba en los 30, el equivalente a los 35 años masculinos y se sentia en la cuspide de sus hormonas y al pie del abismo de la soledad. En esos 4 años a solas se habia dado cuenta que si pasaba los 32 sin una pareja estable, probablemente solo hallaria perdedores a su paso. El otro problema era la maternidad. Pasados los 30 la mujer tenia mas probabilidades de tener hijos con algun tipo de retardo en el desarrollo o simplemente dificultades para fecundar. Ella no tenia gran apego a los niños o a que su vientre se llenara de estrias violaceas por la preñez, pero sabia que en una sociedad como la que conocia, no ser madre era casi un sinonimo de fracaso. Algunas veces pensaba que era esteril o poseia alguna incompetencia para ser madre, porque a pesar de esas relaciones alocadas en donde no llegaban a usar un preservativo a tiempo o en donde simplemente se olvidaba de tomar las malditas pildoras, jamas llegaba a embarazarse. sabia que todas sus amigas habian experimentado alguna vez retrasos e incluso abortos, pero ella nada de nada. La regla le venia con dos dias de retraso y membranas rosadas expulsadas de su interior.


A veces Pilar lloraba pensando que era un fracaso como mujer y que jamas seria madre, pero luego de leer tanto libro sobre psicologia femenina habia descubierto que el organismo de la mujer no decide embarazarse hasta que no esta psicologicamente preparado para recibir un hombre dentro suyo. Tal vez esa sicoterapeuta tuviera razon y Pilar aun seguia siendo infantil en su animo amoroso.

Su nuevo vecino el Sr. Glez aun era joven y se notaba a las claras que era de ese tipo de hombre que se te presenta muy apetecible, pero necesita las 9 señales antes de dar un paso en falso. Pilar habia decidido ser ella la que tomara las riendas de la situacion.

El dia que el se habia mudado vio como transportaban los muebles de cuero negro y la mesa de vidrio a su departamento, muchos cuadros empaquetados, maletas de ropa, cajas con todo tipo de lamparas extrañas y orientales, una pecera con peces colorados y naranjas y, un gimnasio completo. Entonces supo que ese hombre estaba mas solo que ella. Que ese tipo flamantemente vestido de negro monocromatico y cabello engominado solo podia ser un tipo solo o un homosexual.

Efectivamente Eduardo salia por la mañana a las 6 de su departamento de las Nazarenas, mucho antes que ella, encendia el auto color burdeo y volvia religiosamente a las 6 de la tarde. Tal vez trabajaba en un banco, no lo sabia. Pero el tipo no volvia a salir el resto de la tarde o de la noche. Ningun ruido se escuchaba al otro lado de la pared, o dormia o levitaba. Mientra ella se afanaba en sus clases de tae bo por video y trataba de hacer mas ruido del acostumbrado para que Eduardo la notara.
Al principio intento con la musica, ponia musica trascendental a altos volumenes, suponia que su vecino lleno de lamparas orientales y que ordenaba comida china a las 9 de la noche, era algun tipo de monje budista enfundado en manias de metrosexual. Asi que ella ponia la musica hindu, los inciensos y las plantas raras en las ventanas para hacerle notar que ella tambien se dedicaba a esa vida espiritual.
La primera vez que vio al gigante del señor Glez no pudo llegara a acercarsele, apenas si entreabrio la puerta para fizgonear que cosas llevaban los tipos de la mudanza. Descubrio que no habia ninguna señora Glez para acomodar las cosas, niq ue habia alguna novia de por medio para inaugurar el departamento con alguna noche de amor. Pregunto al conserje en que trabajaba el nuevo inquilino y el viejo le respondio tontamente: " creo que es rico".

Para la gente de clase media, cualquiera que viva independiente al promediar los 30 es rico. Incluso ella podia parecerlo, a pesar de las deudas con la manicurista. Pero Pilar siguio preguntando por el señor Glez, que era como lo llamaba respetuosamente el conserje. Al parecer habia comprado el departamento al contado $ 75 000 sacados de quien sabe donde, tal vez por eso el tipo levitaba dentro de la habitacion, ya no tendria ni que comer despues de semejante gasto.

Pilar estaba muy intrigada, despues de tantos vecinos casados o gente con cara rara, finalmente tenia un hombre con estigmas varoniles y vivia al lado de la puerta. Era no solo guapo, sino al parecer rico. Claro que eso al inicio no le habia importado mucho, pero la experiencia le habia llevado a darse cuentas que solo el dinero compra los sueños y ser pobre era un defecto que su familia jamas le perdonaria a su futuro yerno.

Aun lejos de la verdadera identidad del gigantesco Sr. Glez, Pilar soñaba con hacerlo suyo y no a la inversa, porque sabia que a ese tipo de hombres treintones, aparentemente exitosos y con caras tristes de un muerto que busca su tumba se les da caza con amor y no con sexo y ella tenia tanto amor en el pecho que a veces pensaba que se iba a asfixiar si no lo insuflaba a alguien boca a boca, cuerpo a cuerpo, de alma a alma.

No cabia duda, nuestra Pilar era aun una infante en sus perspectivas de ese vocablo raro llamado amor.

5 comentarios

Entradas más populares de este blog

"El VIAJE"

Muriel subió al bus con la ropa suelta para viaje, con la almohada pequeña para apoyar el cuello el resto de la noche y con el antifaz oscuro, por si encendían las luces del pasillo durante su sueño. Sería un viaje largo y cansado, aunque no era el primero de ese largo año viajando por el país; si tuviera dinero, me ahorraría 15 horas de viaje con un boleto de avión- pensaba ella con su pesimismo habitual.

Subió última al bus y todos se la quedaron viendo, por su indumentaria rara de polera suelta y pantalones de pijama, la almohada, la botella de agua mineral y el bolso que se desparramó con discos y hojas sueltas por el pasillo, al subir. La terramoza vestida con minifalda y pañuelo al pecho, la ayudó a comodarse en su asiento al lado de un tipo obeso de labios pequeños. La reprendió con una fría amabilidad por su retraso en subir.

El hombre del asiento vecino apenas si la saludó cuando ella se sentó a su lado, entretenido como estaba mirando por la ventana a la gente que se despedía …

Poniendo el Pecho

Lo peor que me pasó llegada la pubertad no fue la menstruación, fue tener que usar sostén. Eso acabó con la libertad de mi cuerpo, fue el primer símbolo de que yo era una mujercita que debía ocultar su crecimiento.
Las demás niñas hablaban de que usaban "formador" y yo no entendía la palabra, que la relacionaba con algún aparato de ortodoncia. Creía que a mi jamás me pasaría eso; pero un día mis pechos empezaron a crecer y dos botones asomaron tímidos bajo la blusa escolar, sin que yo pudiera hacer nada al respecto. Quise usar camisetas, frotarlos para que los pezones no estuvieran puntiagudos, pero nada daba resultado; del tamaño de dos chapas de coca cola, mis pechos empujaban por ver la luz. Yo me mantuve terca en no usar nada debajo de la blusa, pero los muy canallas seguían creciendo. Lo peor de todo: Dolían.

Si, recuerdo ese roce doloroso contra la camiseta escolar y mojarme con agua fría en las noches, para que dejaran de doler por el roce contra la ropa. Finalmente ten…

Amante Ideal

"Alguien que conozca todas tus mierdas y no te joda por eso. O mas bien que te joda, pero que te joda bien" Esa es la definición que él me da cuando le pregunto quien sería su amante ideal. Me río entonces, como no lo hacia hace días. Es refrescante poder discutir sobre sexo en voz alta. Llevo un par de semanas pensando que le he perdido la curiosidad a enfrentar  tener nuevas relaciones, cada vez que llego al asunto doy un largo rodeo y cambio de tema.

Tengo que reconocer que la vida se pone mejor cada día, tan mejor que espero con ansia que me despidan del trabajo para poder invertir todos mis ahorros en un viaje que dure un par de años por territorios desconocidos.
Luego pienso en la salud de mis padres y me deprime la idea de que no podría irme sabiendo que aun me necesitan.  Que no sabrían a quien llamar si algo malo sucede. A cierta edad si no haz hecho todo lo que se te vino en gana te terminan atando el amor por  los hijos o los padres  eternamente a casa; ante cualq…